Por Juan Pablo Veiga, VP de etermax Brand Gamification™
“¡Me encanta gestionar mis finanzas!” (Dijo nadie nunca). Si hay algo que todas las plataformas financieras tienen en común, es el desafío constante de mantener a sus usuarios activos e interesados. El engagement in-app puede ser un terreno difícil de conquistar, especialmente cuando se trata de servicios financieros o de gestión de trámites. Pero, ¿y si le sumamos entretenimiento?
Naranja X y Preguntados encontraron una oportunidad única uniendo tecnología, diversión y la vida cotidiana: convertir lo rutinario en una experiencia atractiva. En el marco del patrocinio de Naranja X en la Liga Profesional de Fútbol, lograron que la trivia se convirtiera en un punto de encuentro para las multitudes, integrando preguntas dentro de la plataforma que no solo hacían más dinámico el uso, sino que también abrían la puerta a nuevas audiencias.
Los números hablan por sí solos: un aumento del 146% de descargas orgánicas en la app de Naranja X, 1.9 millones de usuarios únicos participando en la trivia de forma completamente orgánica, y 2.7 millones de usuarios activos diarios, con picos en fechas clave como los días de cobro. ¿El secreto? Entender que la conexión con las personas se trata de generar experiencias gratificantes que faciliten interactuar de manera natural con la plataforma.
El entretenimiento no es exclusivo de las industrias del gaming, las series, el cine o la música. Hoy, la tecnología es un aliado estratégico para cualquier plataforma que busque no solo captar usuarios, sino mantenerlos comprometidos. La atención es el recurso más valioso, integrar dinámicas de juego en servicios financieros puede cambiar radicalmente la forma en que las personas interactúan con una app.
Este proyecto fue la prueba de que cuando se combinan las ideas correctas, el resultado supera cualquier expectativa. Desde etermax Brand Gamification™, estamos felices de haber compartido esta jugada con Naranja X. Un verdadero trabajo en equipo que nos dejó una gran enseñanza: hasta las tareas más rutinarias pueden convertirse en experiencias que realmente valen la pena.